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El Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario nos lleva a la reflexión del profetismo, tanto en la antiguedad judía como en el tiempo de Jesús, teniendo como ápice de este ministerio a Jesucrsito mismo.
El profeta, en Deuteronomio 18,14-15, es presentado como novedoso para el pueblo de Israel, novedoso no sólo porque el profetismo sea algo nuevo, sino por lo nuevo del mensaje y por quién envía el mensaje: el Único Dios Verdadero. "El te reserva un profeta, que se levantará como yo en medio del pueblo, un hermano tuyo a quien escucharás" (Deuteronomio 18, 15), este tipo de profeta es distinto a los profetas paganos, pues los pueblos paganos lo que tienen son hechiceros y adivinos : "Esos pueblos que vas a desalojar escuchan hechiceros y adivinos, pero ati, Yavé tu Dios, te dio algo diferente" (Deuteronomio 18, 14). La expresión "el te reservará un profeta" apunta al hecho de que Dios es quien elige, llama, da el mensaje e impulsa al anuncio de su Palabra en quien ha elegido de profeta. No es el profeta quien elige ser profeta, Dios lo elige de modo misterioso. No dice lo que él quiere decir , sino lo que Dios quiere que diga (versículo 19). Pero, para que se de todo lo anterior , el profeta ha de tener una experiencia con Dios, un encuentro con él. No hay profeta sin encuentro con Dios, ni profetismo sin diálogo divino-humano. De ahí que la lectura deuteronómica advierta: "pero si un profeta pretende hablar en mi nombre sin que lo haya mandado , o si habla en nombre de otros dioses,morirá" ( Dt 18, 20).

Por eso, profeta, ante todo, es el que conoce lo que Dios quiere para los hombres y mujeres, es el que anuncia el Reino de Dios y anunciar el Reino en cierto modo, es anunciar la voluntad de Dios para con los seres humanos, esto último viene ha significar en otras palabras, lo que Dios quiere que hagamos, vivamos y anhelemos bajo una doble perspectiva, como personas individuales ( de modo personal) y como personas en comunidad de personas (de modo social).

El profeta es, además, esa voz de Dios en medio del pueblo, es el que se levanta, o más textualemente, es el que " se levantará como se levanta Yavé en medio de su pueblo" (Deuteronomio 18, 15). La frase expresa el carácter humilde del que ejerce el ministerio profético, como también señala de que no siempre el profeta es alguien poderoso socialmente , más bien es de Dios de donde le viene la grandeza, una grandeza de otro orden. Dios, pues, no siempre elegirá a los poderosos de este mundo para anunciar su reino, sino a los que pueden llegar a levantarse, esto es, a los que quizá el mundo no cree que pueden hablar en nombre de Dios, a los que el sólo raciocinio humano no alcanza a ver como voz de Dios, a los humildes, a los inadaptados de la opinión social, a los rechazados porque se les juzga poseedores de sesgo político, social, religioso o económico. De ahí que también San Pablo diga: "Más bien, Dios ha elegido a lo necio del mundo para avergonzar a los sabios y lo débil del mundo Dios ha elegido para avergonzar a lo fuerte" (1ª Corintios 1, 27).

El profeta es quizá aquél que no tiene armas , ni legislaturas humanas para imponer la voluntad de Dios, pero sí su voz y testimonio para proponer la verdad de Dios a cada hombre y mujer.

La Palabra de Dios también habla de "hermano tuyo a quién escucharás", para indicarnos que el profeta es un ser humano, no un ser de otra naturaleza, pero que tiene lo extraordinario, tal vez no en su naturaleza, sino en cómo vive su naturaleza, en cómo experimenta la presencia de Dios , y en cómo esta experiencia le hace anunciar el Reino y denunciar lo que se opone a dicho Reino.

Este anuncio del Reino conlleva adversidades, pero no por eso el profeta calla, él sigue anunciando el reino porque Dios se lo manda, hay algo en su interior que no le deja en paz hasta que dice lo que tiene que decir (Deuteronomio. 18, 18). Él no está para agradar a ciertos seres humanos, sino a Dios. El anuncio del profeta es anuncio del Reino y así lo logran concebir los y las que intentan instaurar el Reino de Dios en toda su amplitud divino-humana, desde el aquí (tiempo actual y terrenal) para vivir dicha realidad en plenitud en el allá (tiempo futuro y celestial). Claro que para los que no quieren instaurar el Reino de Dios, el anuncio suena a denuncia y es cuando el profeta entonces será mal visto, sufrirá, será acusado injustamente. Jesús se los advirtió a los discípulos, "Cuando el mundo les odie, recuerden , que primero que a utedes, el mundo me odió a mí. No sería lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo ama lo que es suyo. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los elegí de en medio del mundo, por eso el mundo les odia." (San Juan 15,18-20), pero todo ésto también sirve para la instauración del Reino, pues sufrió Jeremías, Ezequiel, Isaías y los demás profetas, sufrió Jesús y sus discípulos, y a lo largo de la historia, un gran número de hombres y mujeres que por querer instaurar el Reino de Dios han sido mal vistos y acusados, pero el mensaje de Dios sigue a paso fuerte, pues se Palabra no se puede callar porque no está encadenada (2 Timoteo 2,9).

Monseñor Romero decía que "decir la verdad no trae riquezas; sino angustias y tribulaciones" , pero son agustias y tribulaciones que el profeta sabe aceptar aunque éstas lleven a la muerte, pues sabe de quién se ha fiado (2 Timoteo 1,12).
Ojalá tuviéramos la actitud de los profetas, para hablar con Dios y hablar de él a nuestros hermanos, para no buscar agradar a ciertas personas , sino siempre a la persona Suprema con la práctica del aunténtico amor a los demás, que implica a veces poner las cosas claras.

En el texto del Evangelio (San Marcos 1,21-28), se nos dice de que la gente una vez escuchando la enseñanza de Jesús "quedaron asombrados de sus palabras (didajé=enseñanza), pues enseñaba como quien tiene autoridad (exousía, es el término griego utilizado, el cual indica autoridad enérgica) y no como los escribas" (San Marcos 1,22).

La autoridad a la que se refiere Marcos es una autoridad presente en Jesús de un modo pleno, no es que los escribas no tuvieran autoridad, lo que pasa es que ésta está oscurecida por la falta de coherencia entre lo que dicen y hacen; y, además, la autoridad de los escribas es delegada, hablan "en nombre de". En cambio Jesús tiene una autoridad moral, pues sus palabras son expresión de lo que vive y una autoridad fontanal, nace de él , pues él es Dios, por eso hay frases como " se dijo a los antepasados ... Ahora yo les digo >>" (San Mateo 5, 21-28) (San Mateo 5, 31-32) o También: " ustedes aprendieron también lo dicho a sus antepasados:. Ahora yo les digo . No juren nunca, ni por el cielo, porque es el trono de Dios , ni por la tierra , que es la tarima de sus pies ...." (San Mateo 5, 33-35). Y hay muchas más expresiones de este tipo. Lo que se quiere decir es que Jesús manda porque su autoridad le viene de su ser Divino el "yo les digo" , viene a significar una especie de: si Dios les dijo esto y lo otro, pues yo, que soy ese mismo Dios , les digo ahora.

Las enseñanzas claves son: una, que debemos obedecer los mandatos de Jesús porque son lo que Dios ha dispuesto para nuestro bien, pero no debemos verlos como una simple obligación, más bien como una forma de alcanzar la plena felicidad. Segunda, que el seguir a Jesús implica no sólo el discurso, sino la vida. Por elocuentes que seamos al hablar , la mayor elocuencia se dará siempre en el actuar; es más sin actuar, no habrá la verdadera elocuencia transformadora al hablar, sino sólo una especie de elocuencia emocionadora

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