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El amor se convierte en la temática principal y fontanal de la liturgia de La Palabra correspondiente a este domingo sexto de Pascua. La primera lectura tomada de los Hechos de Los Apóstoles nos recuerda una profunda y dinámica verdad presente en Dios, nacida, claro está, del amor: “Entonces Pedro tomó la Palabra y dijo: verdaderamente reconozco que Dios no hace distinciones entre personas sino que acepta a todo el que le honra y obra justamente, sea cual sea su raza” (Hechos de los Apóstoles 10,34). Este “no hacer distinción de personas” viene de un vivir en el amor. Tiene, podríamos decir, dos perspectivas: una desde Dios a los seres humanos y otra desde ser humano nutrido del Dios-Amor a los demás seres humanos.


Desde la primera, se habla de un Amor Infinito, Inconmensurable. Un Amor Increado. Dado a conocer por Dios en su Hijo (Juan 3,16) pues “envió Dios a su Único Hijo a este mundo para darnos la Vida por medio de él (1 Juan 4, 9) como bien lo expresa la lectura segunda de hoy. Este amor lleva a que Dios realice el bien a todos incluso a los no judíos y es que el plan salvífico de Dios no se reduce sólo al pueblo de Israel, sino que se extiende a todos los seres humanos (1 Timoteo 2, 4). Su amor es para todos y para siempre, por eso mismo se habla de que no hace distinciones. Dios no ve en “categorías” a las personas humanas, Dios no “etiqueta” a los hombres o mujeres. No es un Dios que perdona a unos y a otros rechaza, él es un Dios para todos, todo y cuando todos quieran aceptar su perdón y amor, ese amor y perdón vendrá.


El texto de la primera lectura nos acota de que Pedro y los Apóstoles se admiraron de esta apertura de Dios a los no judíos (Hechos 10, 45). Y es que Dios “hace brillar el sol sobre malos y buenos, y caer la lluvia sobre justos e injustos (Mateo 5, 45). Su bondad, pues, no está amarrada necesariamente a la bondad de sus hijos, sino al amor que les tiene y este amor es infinito, superior al tiempo, pues es Eterno, “con amor eterno te amé (Jeremías 31,3) Dios no hace el bien sólo a los que le aman, o sólo a los que le creen sino que su amor es extensivo a todos; su amor no es condicionante, porque es el verdadero amor y el verdadero amor no pone condiciones. En Dios en primer lugar se cumple lo que San Pablo escribía sobre el Amor: “El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni engríe; no es mal educado ni egoísta ;no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpas sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca”. (1Cor13,4-7).


Desde está óptica del amor se entiende el por qué Dios no hace distinción de personas, pues para quien ama todos son objeto-sujeto del amor. El cristiano, pues, está llamado no sólo a dar culto al Amor sino a vivir el Amor. Lo primero debe llevar y motivar a lo segundo, pues sino se cae en un mero ritualismo o fideísmo. El cristiano está llamado no sólo a contemplar y conocer de modo humano la Esencia de Dios, la Primera Carta de Juan dice: “Dios es Amor” (1 Juan 4, 8), sino a vivir en el Amor, para El Amor y por El Amor. A vivir la Esencia Divina. Esencia de Amor.

“El amor a Dios –dice Benedicto XVI- es un proceso que va madurando en comunión total e integral: Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor. El nos ama y nos hace ver y experimentar su amor, y desde Dios puede nacer también en nosotros el amor como respuesta” (Deus caritas est n.17).


La segunda perspectiva es del Ser humano nutrido de Dios-Amor al resto de los seres humanos.


A veces cuando vamos al supermercado podemos ver de que los diversos productos tienen etiquetas que nos revelan datos como fecha de fabricación, fecha de vencimiento, precio, etc. Si por algo en concreto nos gustó tal o cual producto y luego vemos su precio, vemos también de que a la par o alrededor de nuestro producto en cuestión están otros similares de distinta marca, tamaño, composición material, etc. Según estas causales el producto es de este precio o de otro, de mayor o de menor precio. Si vamos a preguntarle a un técnico sobre el por qué tal producto es más caro que el otro nos dirá que porque tiene una composición más completa, porque nos durará más, porque es mejor para esto o aquello etc. Así pues, depende de nosotros si aceptamos comprar tal producto con un precio bajo, el cual a la larga podría resultarnos malo, o comprar otro y pagar más para que nos salga bueno. Elegir uno, desechar otro. Elegir aquel porque está etiquetado con esta marca de prestigio, con este precio, con esta envoltura, etc. y despreciar este porque tiene una marca no tan prestigiosa o desconocida, su precio bajo revela que no vale la pena comprarlo, es más, hasta su etiqueta misma es fea y no llama la atención, etc.


Quizás el ejemplo no sea el mejor y comparar a las personas con productos no sea adecuado, el punto es que cuando no hay amor en el ser humano, lo que pasa es algo similar. El ser humano que no ama tiende a “etiquetar” a los demás, ya sea por su forma de ser, por su forma en que se viste, por su religión, por su condición social, económica, cultural, etc. Y se tiende a veces a realizar “distinciones”: que con este sí , con este no, de que a este sí le hago favor, a esta otra no porque es así o de este otro modo, es más, dentro de la misma Iglesia podemos caer dentro de este hacer distinción de personas ya porque pertenece éste a grupo o al otro, porque es de mi movimiento eclesial o del otro etc. Los grupos y divisiones en cuanto instrumentos de orden son necesarios pero no vale para el ejercicio del amor, porque el amor y todo lo conlleva se da sin distinción.


Es lamentable que se hable por ejemplo, por lanzar nuestra mirada a la sociedad, sobre ciertas categorizaciones que se hacen hablando de países del Primer Mundo, Segundo Mundo, Tercer Mundo o hasta Cuarto Mundo, no tanto porque esas frases no se les pueda aplicar a éstos desde una óptica socio-económica, el punto no es que si esta bien llamarles así o no, la cuestión es que existen estas “diferencias” económicas lastimosamente, y es profundamente lamentable de que unas personas tengan todos los medios para desarrollar su existencia y vida como seres humanos por el hecho de que todo lo tienen y que otros no tengan ni siquiera los más mínimos y básicos para poder desarrollarse como tales por el hecho de no poseer casi nada. Es triste constatar en nuestro mundo cómo por salvaguardar ideales o modelos políticos se hace distinción de personas, a veces menoscabando la dignidad y derechos de los que no piensan como los que defienden tal o cual ideal político, económico, social, cultural o religioso. Más aún, en no pocas veces se llega a destruir vidas por este motivo. Es tétrico de que se haga “distinción de personas” con respecto a niños que pueden llegar a nacer por ser saludables y niños que son abortados por el sólo hecho de estar enfermos, o niños que deberían venir sólo porque sus padres están de acuerdo en que vengan y otros que no deberían venir simple y sencillamente porque no son deseados.


La “distinción de personas ” de la que hablamos en el mundo de hoy ha tocado al ámbito noticioso e histórico, pues en ocasiones se trata de un modo la noticia y sucesos acontecidos en el “mundo de los ricos” con la noticia y sucesos acontecidos en el “mundo de los pobres”, tal es el caso de que se habla bastante del 11-S para referirse a los horrendos atentados del 11 de septiembre de 2001 (comúnmente denominados como 9/11 en el mundo anglosajón y 11-S en España y Latinoamérica), y de los cuales se registran tristemente casi los tres mil muertos, según datos de Agencias noticiosas. Se habla también, por poner otro paradigma, de los atentados del 11 de marzo de 2004, también conocidos como 11-M, los cuales fueron una serie de ataques terroristas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid. Fallecieron 191 personas, y 1.858 resultaron heridas. Pero se habla poco del, es más, por lo general ni siquiera se le llama así, 7-O, es decir, 7 de Octubre de 2001 fecha de inicio de la guerra contra Afganistán, un país extremadamente pobre. En dicha guerra murieron aproximadamente más de 12, 800 personas, de las cuales casi las 3,500 (3,485,según algunos datos) eran civiles, el resto se reparte entre militares de la Coalición, de la Alianza del Norte, nuevas fuerzas de seguridad afganas y Al- Qaeda; a esto hay que sumarle más de 10,000 heridos. Tampoco se habla mucho del 20-M, es más, como el acontecimiento anterior, ni siquiera se le llama así. El 20-M, podría indicar el inicio de la guerra-invasión sobre Irak por parte de los Países Aliados, la cual se desarrolló desde el 20 de marzo al 1 de mayo de 2003 en Irak y en la cual murieron alrededor de 10,000 personas (Datos no oficiales) entre soldados estadounidenses y británicos, como militares iraquíes, incluyendo también en esta tenebrosa lista personas civiles, a eso hay que sumarle varios miles de heridos por ambos bandos. Como se puede atisbar el modo de tratar la noticia o la historia es distinta, quizás se diga de que los dos casos primeros son causados por el terrorismo, las otras son acciones(guerras) antiterroristas, y por lo mismo, se tiene que distinguir. Una serie de eufemismos como este se escuchan en defensa de este modo de tratar y conceptualizar los hechos. Respetando las terminologías linguísticas, cosa de la que no somos expertos, es necesario decir de que en el fondo toda muerte violenta es un acto terrorista, y si vamos a la cuestión cuantitativa, las cifras de los dos ejemplos segundos superan ampliamente a los dos primeros, pero bueno, no podemos decir de que tienen mayor importancia los dos acontecimientos segundos más que los dos primeros, por que cada persona es digna de respeto y el número no quita que una sea grave y otra no, nunca se desea decir eso, sino que se quiere traer a reflexión de que por eso mismo, esto nos lleva a una cuestión clave: el meollo es de que una situación es grave y la otra más grave y, sin embargo, ni siquiera no se trata igual, por el hecho de que unos sucesos se dan en el “Primer Mundo”, los otros en el “Tercer Mundo”. Ojo, hay personas de ambos “mundos” en las dos guerras mencionadas, pero su trata es, en cierto modo diverso, pues murieron en otro sitio, en el sitio de los pobres. Es cierto que hay condecoraciones, actos tributarios, etc. Pero su muerte se enmarca en otra óptica: como mártires de la lucha contra el terrorismo, de una lucha contra el terrorismo que es ella misma terrorífica y más ofensiva y dañina, como lo vemos en los datos empíricos que se colocan líneas anteriores.


Estos son algunos contra-signos del Amor en nuestro mundo y el “Dios no hace distinciones entre personas” no se realiza en la sociedad en que vivimos, porque el ser humano en su corazón está en ocasiones pletórico de egoísmo, no de amor puro; y, por tanto, este profundo fruto del amor el ser humano lo cambia, lamentablemente en no pocas veces y ámbitos, por “el hombre hace distinciones entre personas”, como si unas personas humanas fueran más dignas que otras. Por eso el Versículo de los Hechos de los Apóstoles se vuelve hoy más que nunca denuncia, porque hace ver el modo inadecuado de llevar la vida, pero además es anuncio, pues nos indica el modo correcto en que deberíamos vivirla . Renunciando a la distinción, renunciando al egoísmo.De ahí que esta lectura de los Hechos de los Apóstoles tiene hilvanación con la Segunda Lectura que hoy nos presenta la liturgia cuando ésta dice: “hermanos Queridos, amémonos los unos a los otros” (1 Juan 4,7). Sólo desde el amor pueden evitarse todas estas “distinciones”.


Distinciones que en lugar de transformar el mundo lo deforman , distinciones que nacen del egoísmo nunca de la autodonación porque “si nos amamos unos a otros Dios permanece en nosotros y su amor se dilata libremente entre nosotros” ( 1 Juan 4, 11). Se dilata transformando el Rencor en perdón, la injusticia en justicia, la apatía en empatía, lo malo en lo bueno, el sufrimiento en sacrificio. Quien da amor sin distinciones logra , incluso, vencer la barreras del odio y egoísmo. Logra vivir después de la muerte.El ejemplo más palpable: los santos.


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EL BLOG RECOMENDADO de esta SEMANA :

3 han comentado el artículo.

  1. m.jesus Dijo:

    Enrique , he oído muchas veces que Dios tiene favoritos, que ama más a unas personas que a otras, y muchas veces se pone el ejemplo de que amaba más a Juan que a los demás apostoles. Me gustaría saber tú opinión.

  2. Gizatar Dijo:

    Gracias Enrique por estas palabras.

    Es un tema muy profundo y dificil complicado.

    m.jesus. Si Enrique me permite; Como buen Padre, Dios ama a todos sus hijos. Este Dios que en el vangelio aparece como Pastor que cuando pierde una oveja de cien se vuelve loco por encontrarla; como también se pone loco cuando encunetra el dracma perdido o como médico sana aquel que lo necesita. Así es nuestro Dios/Padre/Papa. El Señor nos quiere porque es nuestro Papa. Y cómo buen Padre pone más atención en aquel hijo/a que más necesita y exige a aquellos que más tienen; que más talentos/dones tienen, pues esos dones están para servir y disponerlos en aquellos que los necesitan.

    No se si la juventud de Juan era una forma de necesitar más pero intuyo que los tiros pueden ir por aquí. Puede ser que sea por ser hermano de Simón y Jesús conociera a la familia (sus hnos¿?¿?) y además María está de por medio (no la de magdala sin María Madre de Dios).

    Para más información sobre Juan http://www.fatima.org.pe/seccion-verarticulo-111.html

    En fín creo que en vez de aclarar he liado más el asunto.

    Un fraternal abrazo.

  3. MARISELA Dijo:

    Querido padre Enrique: paso a pedirle ayuda, hay una controversia muy seria en la página de un carmelita y no se cómo tratarla. El enlace es http://teresacarmelocuba.blogspot.com,
    Por favor: si cree que me equivoco, dígamelo y rectifico, pero no puedo ir contra mis ideas pero no se si es correcto que las defienda así.
    Ya veo que monocamy sigue en sus trece,es tremendo!!! Pero bueno, por lo menos se ha comportado.
    Saludo y buen ´Día de Pentecostés!!!!

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