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Estamos en plena Octava de Navidad y el primer día posterior a la Navidad, la liturgia no propone el testimonio martirial de San Esteban. ¿De que serviría celebrar la Navidad sin buscar dar testimonio de la presencia de Dios con nuestras vidas?. Desde el compromiso con Cristo, la Navidad trasciende el aspecto del simple recuerdo y se convierte en celebración, es decir, se convierte en motivo de alegría y gozo actual, pero esto gozo y alegría no se queda en la esfera de lo meramente sentimental, sino que va más allá, al compromiso. La verdadera Navidad es celebrada de modo auténtico por el cristiano cuando se compromete con el plan de Dios para con los hombres y mujeres: Plan de amor y perdón, Plan de justicia y de paz, Plan liberador y dignificador, Plan de reconocimiento de la verdad y de esperanza en el futuro.

Sören Aabye Kierkegaard dijo: "cuando el tirano muere su reino termina, cuando el mártir muere su reino empieza", porque el mártir se entrega por amor, es cierto que lo hace por proclamar su fe en Cristo, pero porque en ella ha descubierto al Amor que se le manifiesta en donación. El mártir se compromete con Cristo, con el Cristo que se ha manifestado humilde y pobre y que se hace presente así para expresar que el amor nos da un tipo de riqueza diversa a los bienes meramente materiales, es una riqueza de sentido, no es tanto una riqueza de cantidad, cuanto de calidad. Hoy rogamos a San Esteban que así como él se comprometió tanto con el Mesías, hasta el punto de derramar su sangre, nosotros, los cristianos de hoy, nos compromentamos con el Mesías en la lucha por un mundo nuevo.Esto es celebrar la Navidad, ésto es hacerla vida.

One Response so far.

  1. Enrique ¡Feliz Navidad!
    Que gran alegría en el corazón.
    Me ha encantado tu entrada.
    Un abrazo muy fuerte