1 abr. 2010

¡¡¡ Eucaristía, Sacerdocio y Amor!!!


Hoy iniciamos el Sacro Triduo Pascual. Lo hacemos con la celebración de la Misa de la Cena del Señor. La liturgia nos invita a meditar sobre tres temas centrales: La institución de la Eucaristía, Institución del Sacerdocio y Mandamiento del amor.

El tiempo que tengo es muy limitado para escribir, pero no me quería quedar sin compartir unas pocas palabras en este día tan especial para los sacerdotes, para la Iglesia y la humanidad, máxime en este año, en el marco del Año Sacerdotal.

Dios se ha hecho cercano a los seres humanos, tan cercano que quiso experimentar lo más bello que experimenta el ser humano, el amor; como lo más espantoso, el odio, que es engendrador de su Pasión y Muerte. Pero Dios en Cristo fue más allá que la simple experiencia del amor y odio, porque su amor humano, aunque depende del divino, es elevado por éste a dimensiones a donde el amor humano no podía llegar, ni había llegado aún. El amor de Cristo es transformador, es dignificante, es redentor, es divinizante, pues él es el Amor mismo. El odio que experimenta Cristo, choca una y otra vez, se hace pedazos una y otra vez, pues el odio encarnecido y la injusticia experimentada por Cristo, no es suficiente para aplacar el amor eterno de Dios para el Ser humano (Jeremías 31, 4). En Cristo que sufre y muere el Amor Divino muestra su fuerza y poder, su perennidad y grandeza, ¡por eso el odio y la injusticia, entre más toca a Cristo más derrotados salen!, pues el amor de Dios es demasiado para la fuerza que pueda ejercer el odio! (Cfr Juan 3, 16).

De este Amor Divino-humano, presente en la persona de Cristo, brotan las realidades que hoy celebramos: Eucaristía, Sacerdocio y Mandato del Amor.

La Eucaristía es la presencia de ese Amor que se queda escondido, humilde, pues el amor no es ruido, ni espectáculo a modo humano, es Acto puro y sincero. En la Eucarístía Cristo nos espera, nos muestra su amor, su cercanía, pero sobre todo nos va transformando si existe una correspondencia de amor para con ella. El amor es humilde, la eucaristía expresa dicha humildad en grado sumo, pues ella brota de la humildad de Cristo que se entrega hasta el extremo por amor; la eucaristía nace del Amor que se dona, por eso la Eucaristía nace en el Cenáculo, cuando Jesús va ha comenzar sus úlitmas horas. En la Última Cena, Cristo esta haciendo el ofrecimiento de su posterior entrega y pide que esto se actualice en la historia, "hasta que el vuelva", pues la eucaristía es la "actualidad de la entrega", que hace que nazca la entrega por amor en la actualidad del hombre y mujer de hoy. ( Cfr. Mt 26,26-28; Mc 14,22-24; Lc 22,1920 y 1 Cor 11,23-26).

Al pedir Cristo que esta gracia se actualizara (Cfr. Lucas 22, 19. 1 Corintios 11,26), por lógica que se los pedía a algunos. Hay "algo" que se pide y unos "alguien" a quien se les pide. La Eucaristía hace brotar el sacerdocio ministerial. Eucaristía y sacerdocio, aunque no son la mismo, están tan íntimamente unidos, que parecen una sola realidad; pues el sacerdocio de Cristo se transmitirá a sus discípulos para actualizar este sacramento, no solo en el sentido cultual, es decir, la celebración misma del sacramento, sino además en su sentido vital, es decir, en la vivencia de la perenne entrega por amor a los demás. De ahí que el apóstol exclame: "Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia." (Colosenses 1, 24). Estas palabras expresan el carácter redemptor del apóstol y de su misión, esto es, de su sacerdocio, que no solo es celebración de la entrega, es tambiém vivencia de la misma.

En medio de un mundo que quiere minar al sacerdocio, los católicos debemos estar claros, el sacerdocio no lo hace imprescindible quienes los ostentan sino Cristo, que tiene el "sacerdocio que no pasa". Es cierto que hay problemas graves en algunos ministros, pero eso no quita que el ministerio tenga problemas; es cierto que hay que aplicar el correctivo adecuado y justo a quien no se ha comportado a la "altura";pero el mundo, sin querer, está en el fondo con ello diciendo que el sacerdocio sí vale, pues se escandaliza que alguien no viva según la gran dignidad del sacerdocio. Pero ojo, hay que corregir al ministro no al ministerio. El mundo ateo y laicista quiere hacernos ver que los sacerdotes no son necesarios, que son malos, que lo mejor es que no existan, pero el mundo no se da cuenta de que el sacerdocio en cuanto tal es lo que mejor expresa el amor, y nos solo lo expresa, sino que como hemos dicho, "lo actualiza". ¡El mundo necesita del sacerdocio de Cristo!. Estamos de acuerdo que los ministros que tienen este ministerio deben ser "alter Christus", para poder vivir "pro alter ego", "pro multis". Pero eso no quiere decir que si algunos no lo son todo el sacerdocio no sirve, NO Y NO.

Ahora bien, Celebrar cultual y vitalmente esta doble institución, de la Eucaristía y sacerdocio, nos da la gran capacidad también, de vivir el mandato del amor que hoy se nos pide . El amor puede ser mandado porque ha sido dado. No se refiere aquí a un obligar a amar, pues si eso ocurre dejaría de ser amor. La Cuestión aquí es que Cristo nos pide que nos fijemos en su amor eterno y puro, que lo experimentemos, que lo busquemos, para que sea este Amor el que nos mueva a amar como Él nos ama. Pues quien ha descubierto al Amor, no puede dejar de amar, hay esa fuerza profunda que le motiva a amar.

Que estos Días, en los que vemos al Amor amándonos "hasta el extremo", le agradezcamos con nuestro amor a Él y a los demás. Bendiciones.




3 comentarios:

  1. Buena y provechosa SEMANA SANTA y FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN. ABRAZOS.

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  2. Muy apreciado Barego, en esta noche tan hermosa la más importante del año,le mando mi felicitación de Pascua de Resurrección de nuestro Señor. Que el sea siempre nuestra meta.
    Reciba mi ternura.
    Sor.cecilia Codina Masachs O.P

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  3. Este año no podía olvidar a quien ha entrado a formar parte importante de mi vida espiritual. Los sacerdotes que tienen un blog, son parte importante de mis avances en el amor. Doy gracias a Dios por ello.

    Salgamos corriendo como Pedro y Juan, con el corazón palpitando, y descubrir que sus palabras fueron verdad, que no nos engañó. Recobremos las fuerzas que hayamos perdido por el camino y comuniquemos la luz que hemos recibido. Le tuve presente en la Vigilia Pascual concretamente en el canto del Pregón. Un abrazo
    Feliz y Santa Pascua

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