5 jul. 2010

"Solo Dios puede hablar bien de Dios"


"Solo Dios puede hablar bien de Dios" (Yves Moreau). En relación a él nosotros sólo podemos expresar "balbuceos" decía Santo Tomás de Aquino. Él es el que no puede ser abarcado pero es el que abarca todo; Él es Aquél a quien nuestro pensamiento no alcanza a pensarlo de modo completo, pero es el que nos piensa completamente. Ante la realidad Divina el hombre ha estado en una continua admiración, ¡y cómo no hacerlo!, si Dios crea en nosotros lo que estamos constituidos y seremos constituidos: "Amados, ahora somos hijitos de Dios -Dice la Escritura-, y aún no está a la vista lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es..." (1Jn 3,2). Y esto es porque "En el somos, nos movemos y existimos"(Hechos 17,25.28); y somos nos movemos y existimos porque él ES, nosotros somos en la medida que Él es lo que es. Dios, sin duda, desborda nuestra Inteligencia como el mar desborda el pozalito del niño que en la playa quiere recogerlo (anécdota de San Agustín). El "Mar" que es Dios ¡existe!, aunque a veces no podamos comprenderlo del todo, es decir, no podamos abarcarlo totalmente.

En cierto grupo perteneciente a nuestro "mundo" de pensadores, tanto el empirismo limitante y el pragmatismo enredador realzan la idea de que hablar de Dios sin expresarlo "adecuadamente" (totalmente) pone de manifiesto una invención de la mente, la cual incapacitada para explicar toda realidad o coyuntura recurre a la Idea del Todo, del Absoluto Creador y Providencial, como para poner fundamento a aquello que aún, por su inteligencia, no logra comprender. Pero el punto es este, el hecho de no comprenderlo, de no abarcarlo intelectualmente de modo pleno, lo cual causa el no expresar a veces la realidad de Dios de "modo adecuado", que es lo que en definitiva achacan los ateos, no significa por ello que la realidad de Dios no exista; primero porque tal premisa, la de que Dios no es expresado de modo adecuado y comprobado empíricamente, no es algo que se pueda explicar del modo adecuado (siguiendo los términos de algunos) a través de los pragmatismos reconocidos o en los empirismos pregonados; no, sigue siendo esta idea de muchos empiristas una conjetura, algo ideal, una invención mental, tan poco demostrable e incomprobada aún por la vía del empirismo que ellos se ufanan en poner como única vía de conocimiento. Segundo, siguiendo un ejemplo del mundo físico, recordemos que no se atisba y se toma conciencia de la tremenda grandeza por la simple medición de algo sino porque reconocemos que todavía nos hace falta medir algo de ese "algo". De ahí que la conciencia-conocimiento no viene del simple medir sino de los que nos hace falta medir. Esto es una Conciencia porque logramos darnos cuenta de una realidad más grande; conocimiento porque esa conciencia viene de un descubrimiento que se logra al darnos cuenta que ese "algo" físico es muchísimo más grande. Por tanto, en el mundo físico no se conoce y se toma conciencia de la tremenda grandeza del volumen por la simple medición de todo el volumen, sino porque midiéndole no alcanzamos a medirle todavía todo; nos damos cuenta que hace falta mucho que sea medido y de ahí viene nuestra conciencia-conocimiento de una grandeza mayor, que no por no ser medida totalmente y aún estando en parte desconocida, sea por ello falsa e irreal, si no que su grandeza física no sólo existe en nuestra mente como mero concepto cuantificador, sino como concepto que expresa una realidad existente . Así , cambiando lo que hay que cambiar, en el conocimiento de Dios la Tremenda Grandeza de Él hace que para el conocimiento humano sea inabarcable en totalidad su Ser, pero eso no hace que su existencia sea falsa para nosotros, sino que por el contrario, nos veamos tremendamente admirados ante su misterio y su profundidad, que nos hace reconocer más su grandeza de ser; la cual, por más que la estudiemos dejará en nosotros una estela que no abarcamos. Así lo expresa el salmista: "Tanto saber me sobrepasa, es sublime, y no lo abarco. ¡Qué incomparables encuentro tus designios, Dios mío, qué inmenso es su conjunto! Si me pongo a contarlos, son más que arena; si los doy por terminados, aún me quedas tú".(Salmo 138 6.17.18).

Sin embargo, a veces se cree que lo que no se entiende o comprende no existe. Es lo proclamado por la bandera del empirismo y del pragmatismo, columnas en donde descansa ciertas doctrinas ateas, y por qué no decirlo, también el relativismo, pues existe para mi vida, es decir , cuenta para mi vida, lo que yo haya "experimentado" como bueno para mí, lo demás no importa.

Es el clásico jugar a practicar la pintura sin nunca pintar, o más ontológicamente, jugar a ser hombre sin ser hombre, pues si el hombre anula a Dios de su vida deja de ser hombre en el sentido de plenitud para el propio ser. Ahora bien, el ser humano nunca puede existir, en cuanto a su ser se refiere , sin que Dios le funde dicho ser, pues si el hombre no acepta a Dios, es porque Dios es anulado en su mente pero no lo puede anular de su ser, de su conciencia, ya lo había expresado con mucha ironía el escritor alemán Heinrich Böll cuando apostilló: "me aburren los ateos porque siempre están hablando de Dios".

Alguno se preguntará el por qué de estas palabras. Pues bien, las he escrito sólo como para recordar algo clave, que Dios es todo y nosotros somos todo en él. Son palabras a propósito de un mediático escritor portugués que llegó a ser muy conocido por algunos por su refinado ateísmo literario y amante de la ideología comunista, logró escribir mucho y hasta ser premiado con el ya famoso, pero a veces poco cuerdo Premio Nobel, lo de poco cuerdo a veces, no por lo del premio sino por quienes lo otorgan y bajo las causales que lo realizan en ocasiones. Me refiero a José Saramago, un intelectual que a veces tenía razón en ciertos puntos pero que se equivocó en el más profundo de los puntos que puede ser conocido por el intelecto, el de Dios.

Con San Pablo podemos exclamar: « ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el docto? ¿Dónde el sofista de este mundo? ¿Acaso no entonteció Dios la sabiduría del mundo? » (1 Co 1, 20). O sea, dónde está la sabiduría si es incapaz de reconocer la más grande y básica de las verdades. Dios es el eternamente Otro, "solo podemos captarlo dejándonos captar por Él, o sea adorándolo" (Yves Moreau). Y es que "Dios no se manifiesta y revela en nuestra conciencia sino cuando nos sujetamos a su voluntad y hacemos a Él la entrega de nosotros mismos" (Yves Moreau). Pero cuando contraponemos a Dios ante nuestro ser; entendiendo, o mejor dicho, mal entendiendo la libertad, es cuando entonces pensamos que Dios es el esclavizante y el hombre el esclavizado; el problema redunda no sólo en cómo se piensa sino en cómo se quiere vivir. El ateo más que fundarse en la verdad busca fundar su "verdad", es decir, busca fundar su modo de vivir y piensa que lo que se le dicta o debe hacer es una fijación de la esclavitud provocada, según él , por la idea de Dios. Busca, pues, no tanto lo que se debe hacer sino lo que quiere hacer. Desde allí comienza a elucubrar y elaborar su "razones" sin razón. El superhombre nietzcheano no es otra cosa que el dejarse guiar sin límites por el yo, sin apertura al Tú por antonomasia. Así se llega a pensar que Dios es opuesto a la libertad del hombre, Sartre lo dijo: "si Dios existe, el hombre no es libre". No se concibe a Dios como fundamento y facilitador de la libertad del hombre si no como su destructor y competidor.

Con ejemplos tan sencillos como el siguiente podríamos entender gráficamente el asunto: es querer matar la vaca y querer seguir teniendo su leche y el queso que procede de ella. Sin Dios no hay libertad, pero el superhombre del permisivismo ateo pretende anular a Dios y quedarse con la libertad, cuando la verdadera libertad sólo está y se funda en Dios. Creo que quizás por ello el ateo guarda siempre al menos la idea de Dios aunque la rechaza, Saramago no fue la excepción, frases como esta: “Me hice ateo cuando me enfadé con Dios”, expresan lo que decíamos; más que un asentarse en la verdad, es crear una propia según las propias apetencias y gustos. Cuando no entiendo y soy incapaz de aceptar la condición de ente creado, busco darle razón a lo que he considerado irracional cuando en el fondo lo que pasa es que no podemos abarcar el misterio, al no abarcarlo el hombre que se rige por su yo como medida de todo, intenta, porque no lo logra, explicar todo desde sí mismo y para sí mismo. Es el hombre que quiere hacer a imagen y semejanza suya a Dios y no reconocer que el hombre es imagen y semejanza de Dios. Ahora bien, bajo este sentido está la burda salida pseudo-intelectual y existencial: decir que Dios no existe y vivir pensando y actuando como si Dios no existiera. Pero ojo, con todo, está presente siempre Dios, no sólo ontológicamente sino también lógicamente; aunque claro, hacen falta los ámbitos del espíritu y de lo ético, para que la realidad de Dios esté plenamente en nosotros. Una de las últimas frases saramaniegas fue: “Tengo asumido que Dios no existe, por tanto no tuve necesidad de llamarlo en la situación en que me encontraba -en referencia al momento en el que contrajo la enfermedad-. Y si de pronto él apareciera, ¿qué tendría que decirle o pedirle, que me prolongase la vida?”. O sea, Se quiere vivir sin creer pero se deja una rendija siempre al creer, o al menos a la probabilidad de creer.¿ Es que el ateo no está seguro de su ateísmo?,¿ es que el ateo ha perdido toda fe, incluso la “fe” en su propio ateísmo?. Si eso es así su ateísmo no sólo no es razonable sino que también no es “creíble”. La expresión de Saramago es pobre; con todo, siguió mostrando siempre presente la Idea de Dios en su mente, dando como esa cabida lógica, en su dizque rechazo lógico a Dios. Cabida lógica, que sin entrar en racionalismos estériles, creo que reflejan, la conciencia del Absoluto en el ateo, por muy ateo que se ufane.

Aquél que rechazó la oración no puede impedir que oremos por él, aquél que no creyó en Dios no puede impedir que los creemos oremos a Dios por él. Como cristianos oraremos por este ser humano y por todos los que así piensan.

El hombre sobrepasa su propia condición:”Nos has hecho Señor para Ti , y nuestro corazón no descansará hasta que repose en Ti”
(San Agustín)




1 comentario:

  1. Le he dejado un regalo en mi blog. Un abrazo

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