14 sept. 2010

"DERECHOS" CONTRA LA MUJER (A propósito de una frase de la feminista Florence Thomas)

Nota: Presento a continuación la primera parte de este pequeño ensayo, dentro de dos días más les colocaré la segunda parte.

La feminista francesa Florence Thomas justifica el aborto para acabar con los llamados "hijos no deseados" (ver parte de un video en donde desarrolla esta idea, a parte de otras, haciendo click aquí). Thomas es de la opinión que si se permite que las mujeres aborten cuando "no desean a sus hijos" se lograría una sociedad con más "hijos deseados", porque al "liberarla" de esa supuesta carga tendrían una mejor experiencia de maternidad y la sociedad sería casi un paraíso.

Estamos de acuerdo que en la historia y en nuestra sociedad de hoy existen muchos abusos terribles en contra de la dignidad de la mujer; que sus derechos no son conocidos y, si lo son, no son valorados; que nuestras comunidades tienen un alto índice de ideas machistas; y todavía podríamos añadir un largo etcétera. Sin embargo, decir y aceptar lo que la feminista francesa ha dicho, es decir y aceptar que la mancha de la camisa se quita añadiendo otra mancha o que el fuego se apaga con otro poco de fuego.

Idealismo y subjetivismo de fondo

En primer lugar, la opinión de Thomas tiene un alto contenido idealista y subjetivista, al considerar que al niño la "humanización" le viene de si la madre le ama, o sea, “le desea” y la "deshumanización" si la madre no lo ama, es decir, si “no lo desea”. Según la feminista francesa si el niño “no es deseado” lo mejor es que no nazca, pues de todos modos no vivirá nunca feliz con sus padres, quienes lo consideraran un error y obstáculo, pues para Thomas abortar los hijos “no deseados” y tener sólo los “deseados” es parte de los mal llamados, por los movimientos feministas, “derechos sexuales y reproductivos”; los cuales, según ella, toda mujer posee. Ahora bien, cuando hablamos de "humanizar" estamos hablando de dignificar al ser humano, de respetarle por ser lo que es: ser humano. Conviene apuntar, por tanto, que la dignidad humana y el respeto que ésta se merece, no la obtiene el ser humano de los otros, sino del Otro, de Dios. La dignidad humana del niño no está dada por la madre, sino que es concebido con ella. La humanización no le viene al ser humano de la idea o afecto de los otros sino de su ser. Por lo mismo, su dignidad está en su ser no en la idea o afecto que puedan tener de él lo demás, incluso si éstos son sus padres. Los afectos ayudan a que la humanización sea apreciada, pero no a que nazca. Además, probablemente exista una esfera de "rechazo" alrededor del niño; pero ¿quién asegura que eso no puede ser cambiado?, puede buscarse ayuda, cambiarse la actitud de la madre respecto al hijo no nacido, ¿o es que acaso el ser humano es una máquina programada?; o más concreto, ¿es que acaso la madre no puede cambiar esa actitud de "no deseo" en "deseo"?. Si Thomas sostiene que la actitud de "no desear" no puede ser cambiada, está diciendo que el ser humano es una especie de "máquina programada", pero esto también afectaría al feminismo radical que defiende, pues entonces la mentalidad machista heredada desde siglos sería una realidad que no se podría cambiar, en cuanto es una mentalidad presente en gran parte de los seres humanos y, por ende, el feminismo sería sólo un parloteo sin concreción, una utopía. Sin embargo, como bien sabemos, ella lucha por cambiar la mentalidad patriarcal y machista que está presente incluso en las mujeres. ¿Por qué?. Primero, porque ella sabe que se puede cambiar esa mentalidad, costará, pero puede ser cambiada; segundo, porque para ella es importante respetar la dignidad de la mujer. Es menester por ello hacer las siguientes interrogantes: ¿Por qué no luchar también por el cambio de actitud en la madre que no desea al hijo para que lo desee?, ¿Por qué no luchar también por la dignidad del nonato?, ¿Es que acaso se contrapone dignidad de la mujer con dignidad del nonato?. Claro que la respuesta sincera y concisa a las dos primeras inquietantes sería así: por falta de voluntad y aumento del egoísmo, por eso no se lucha por el cambio de actitud en la madre y por eso no se lucha por la dignidad del nonato. La respuesta a la última interrogante la dejaríamos en un rotundo y mayúsculo no, porque defender la dignidad del nonato es defender la dignidad de la mujer-madre.

Ante un embarazo "no-deseado", según los términos de Thomas, la situación no es fácil, se requiere de esfuerzo y acompañamiento para vivirlo y eso a larga fastidia. Ahora bien, ciertos grupos feministas radicales, refiriéndose a la lucha por hacer valer sus derechos, hablan de no rendirse y luchar hasta el final. ¿Por qué tomar una "solución" fácil en este caso y no luchar hasta el final?. Sin duda, resulta más fácil abortar, pero el "problema" solo se "soluciona" en sus efectos, no en su raíz. La insatisfacción siempre estará presente, porque en la madre aparecerá, entre otras cosas, el llamado síndrome post-aborto, aunque algunos opinan que éste se da por el patrón socio-cultural-religioso que condena el aborto en todas sus manifestaciones y que una mujer que se libere de esto se sabrá feliz siempre, pero el asunto no es tan sencillo porque en la mayoría de mujeres que han abortado se ha dado dicho síndrome y aunque mentalmente se digan así mismas que está bien lo que hicieron, en lo más profundo de su ser está el pensamiento que no fue así; es más, supongamos que la madre logra "liberarse" de su sentimiento de culpa sobre el aborto cometido, no logrará liberarse, sin embargo, de la culpa en sí, pues el tema del aborto no es solamente un tema de sentimiento sino de verdad y la verdad no siempre se debe buscar sentir sino ante todo conocer y el conocer no siempre implica sentir. Muchos antiguos mataban humanos para aplacar la ira de los dioses, creían que con ello hacían bien, que dicha práctica homicida les hacía sentirse bien, pero no sabían la verdad. Cuando se dieron cuenta que esos dioses eran falsos y que no necesitaban matar a un ser humano para agradar a Dios, hicieron lo que debían hacer, no lo que ellos simplemente sentían agradable hacer. El conocer la verdad les llevó a entender que aunque siempre podían matar y sentirse bien, sabían que no era lo correcto. El tema de la culpa y de los factores psicológicos posteriores en la persona que ha cometido aborto o ayudado a abortar no debe ser visto, por tanto, como mera consecuencia cultural, sino como consecuencia esencial-natural; la mujer se da cuenta de su culpa por la ley natural que le dicta por medio de su conciencia que lo hecho va contra la naturaleza de su ser-madre y ser-mujer. La mujer que no "siente" o descubre esto no es que sea por ello más sabia, lo es menos, porque ni siquiera se ha dado cuenta de la verdad por medio de sus sentimientos y conciencia. No se ha dado cuenta de esa verdad objetiva que le hace ver el asesinato cruel y despiadado que es el aborto.

Como se puede notar, cuando Florence Thomas habla sobre el aborto, habla con sus sentimientos y opinión, y ella pretende que "su verdad" sea aceptada como verdad, pero ésta es simple opinión y con el poeta le podemos invitar a no quedarse en sus opiniones basadas en sentimientos:, sino a buscar la verdad aunque duela: "¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela" (Antonio Machado, Proverbios y Cantares, LXXXV). Pues ante el tema de la aborto no valen las simples opiniones es necesaria la verdad.

5 comentarios:

  1. Hola P. Baregó, perdón por tanta ausencia, es un placer estar aquí de nuevo y poder leerle.
    En cuanto al tema de hoy..., es realmente triste que haya gente que piense que el filicidio, matar a los propios hijos, sea un derecho. La ley de DIOS, que concuerda igualmente con la ley natural, nos dice, en su 5º Mandamiento que NO HAY QUE MATAR. Pero si además a quien matas es a tu propio hijo.... eso es doble aberración.
    Hay que rezar mucho, para erradicar esta lacra mundial, tristeza del mundo actual. Dios padre de Misericordia, acuerdate de nosotros.
    SALUDOS.

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  2. Gracias por esta reflexión que nos ofrece.
    Opino que el feminismo radical está haciendo muchísimo daño a la mujer. Es un feminismo resentido que ahora ha hecho del "derecho" al aborto su estandarte.

    Un verdadero feminismo tendría que defender el derecho de toda mujer a poder sacar adelante a su hijo -recién nacido-, con ayudas económicas y apoyos de todo tipo.

    Un verdadero feminismo tendría que defender el derecho del hijo a tener padre y madre -¡cuántas mujeres han tenido que sacar adelante a sus hijos sin ayuda porque las parejas se han desentendido!.

    Un verdadero feminismo tendría que defender el valor sagrado de la sexualidad y de lo "femenino"... para que la mujer realmente se sintiera libre, en lugar de "vendernos" una supuesta "liberación sexual" a base de pastillas anticonceptivas y píldoras del día después... ¿Dónde está la liberación ahí, pendientes de la dosis diaria, de sus efectos secundarios, etc. etc.?

    Pero no, es mucho más fácil atacar al único que no puede defenderse... el niño no nacido... ¡Qué triste!.

    Un abrazo.

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  3. Querido Padre: Una vez más una reflexión que nos invita a poner todos nuestros deseos de vida en manos del Altísimo.
    Estoy convencido de que tras los intereses económicos, ese fanatismo se corresponde a ausencias afectivas que impiden valorar el don tan grande que supone poder albergar en el seno materno una vida. Sin duda alguna, queda mucho camino por recorrer y consegir acabar con este drama horrendo. Debemos ser como el grifo que gotea, no cesar de gotear con nuestras súplicas hasta que el daño se repare de verdad. Hasta que la vida pueda existir sin obstáculos.
    Gracias y mi abrazo fraternal

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  4. Excelente e importante post, esperemos la segunda parte.
    Saludos y hasta entonces.

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  5. Arcendo: la vida es un misterio pero el ser humano pretende entenderla de modo muy cuadriculado y cuando no se piensa en amplitud se comentan estos errorazos.

    Teresa: sea bienvenida a nuestra bitácora, lo que comenta es iluminador, de fondo se esconden intereses oscuros e hipócritas.

    Hermano Angelo: muy de acuerdo con usted, esto debe alentarnos a seguir luchando y orando , orando y luchando, porque esto no continúe. Mientras más voces se alzan contra la vida, más fuerte debe ser nuestra voz en pro de ella.

    Claudia: hermana mía, es un honor tener su amable visita. Ojalá que algún día la sociedad reconozca el grave error que se comete al matar a estos miles de niños.

    A todos y todas, mis hermanos y hermanas, bendiciones.

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