16 jun. 2012

La Espiritualidad de la Semilla


Desarrollo, ¿qué cosa es el desarrollo?, sino el proceso de llegar de lo poco a lo mucho, de lo débil a lo fuerte o de lo menos fuerte a lo más fuerte. Queremos a veces el desarrollo, pero no queremos cumplir con sus pasos para lograrlo. La grandeza en la vida del ser humano, como en todo ser creado, pasa primero por tener un inicio humilde. Todo lo creado inicia pequeño y se va engrandeciendo. La vida de gracia es también vida de desarrollo. Sin embrago, los ser es humanos estamos tan empeñados en cultivar sin haber sembrado, queremos ser vencedores sin ni si quiera ser luchadores.

La espiritualidad de la semilla, de la cual hoy nos habla el evangelio, nos recuerda que lo pequeño busca engrandecerse y que la capacidad que llevamos escondida termina saliendo a luz si sabemos perseverar y esperar. 

La espiritualidad de la semilla nos invita a tomar conciencia de que: 

El Reino de los cielos puede crecer en nosotros, pero necesita que lo dejemos que lo haga, ¿Cómo?, no poniéndole obstáculos y "abonándolo" con las vitaminas de la fe y del esfuerzo: “Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas” (San Marcos 4, 31-32) 

Que lo importante no es pedirle a Dios que nos aclare el cómo se da ese crecimiento, sino a que nos de la capacidad de tener ese cómo para que se dé en nosotros: " sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo." (San Marcos 4, 27) 

Que el Reino de los cielos no hay que buscarlo sino dejarlo que se desarrolle, pues Dios lo ha sembrado, cual semilla dispuesta a crecer en nosotros, es decir, los bautizados en Cristo somos ya depositarios de esa "semilla" del reino que busca desarrollarse en nosotros: “El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra" (San Marcos 4, 26) 

Que este Reino puede crecer, como toda semilla, durante la noche y durante el día de la vida. Es decir, durante la bonanza, alegría, cuando todo va bien, porque es un reino que llena de ánimo, que sabe descubrir y ver todo lo bueno como don del amor de Dios. También crece durante la noche, es decir, durante las adversidades, problemas, pecados, porque es un reino que capacita para ver más allá de las propias adversidades y caídas, es más, en las adversidades es cuando más se fortalece y alcanza su pureza, cual oro aquilatado: “El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo” (San Marcos 4, 26-27).

Que este Reino, da beneficios a los otros; ya sea por sus frutos, es decir, siendo alimento de fe y de ánimo, de esperanza:"La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto... ha llegado el tiempo de la cosecha". (Marcos 4, 28-29). Ya sea por su sombra, es decir, por su paz, cobijamiento y frescura: "pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra" (San Marcos 4, 32)

Que este Reino es el mayor de todos los reinos existentes, no solo porque crece más, sino porque nunca deja de crecer: "y llega a ser la más grande de todas las hortalizas" (San Marcos 4,32) 

En fin, la espiritualidad de la semilla no es otra cosa que la espiritualidad de la humildad que espera y que confía que lo pequeño tiene potencia de grandeza, y que por ello, no podemos seguir cayendo en el error de querer elevarnos al cielo por la escalera de nuestra altivez y presunción de grandeza, sino más por medio de nuestra humildad y confianza en Aquél que nos hace realmente grandes: Cristo. Es la espiritualidad del ánimo y del espíritu decidido que no se rinde, pues el alma aunque mire que es poco lo que se logra, sabe que ese poco será convertido en mucho; que aunque es débil, sabe que esa debilidad será al final la más grande de las fortalezas.

Que el Gozo y la Luz de Jesús sea con ustedes. Bendecida semana.

2 comentarios:

  1. Espero ser pequeña para crecer......la Humildad es la verdad, y somos pequeños ante el Grandeza de Dios......

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  2. Hola Gosspi, Dios le bendiga gracias por su amable visita. Debemos luchar por tener esta actitud, para no desanimar en el camino del bien.

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