18 may. 2015

Pecado personal, base del gran pecado social. (Semana Mons. Romero)

 
En el marco de la inminente beatificación del mártir Mons. Oscar Arnulfo Romero, Gaudiumlux se una a la fiesta y a la acción de gracias. Hoy iniciamos una Semana Homenaje, con algunos breves textos extraídos de sus homilías, que siempre son una fuente de reflexión para nuestros días. Son palabras que tienen detrás la fuerza del Espíritu Santo. Son palabras que pueden ser actualizadas por medio de una interiorización personal para luego ser llevadas a un accionar no solo individual, sino también social. Así por ejemplo, el 23 de marzo de 1980, un día antes de su muerte, nos decía:
 
«Y esto hay que tenerlo muy en cuenta, queridos hermanos, porque hoy es muy fácil, como los testigos de la adúltera, señalar y pedir justicia para ésos; pero ¡qué pocos se miran a su propia conciencia! ¡Qué fácil es denunciar la injusticia estructural, la violencia institucionalizada, el pecado social! Y es cierto todo eso, pero ¿dónde están las fuentes de ese pecado social?: En el corazón de cada hombre. La sociedad actual es como una especie de sociedad anónima en que nadie se quiere echar la culpa y todos son responsables. Todos son responsables del negocio pero es anónimo. Todos somos pecadores y todos hemos puesto nuestro grano de arena en esta mole de crímenes y de violencia en nuestra Patria.
 
Por eso, la salvación comienza desde el hombre, desde la dignidad del hombre, de arrancar del pecado a cada hombre. [...] este es el llamamiento de Dios: ¡Convertíos! individualmente. No hay aquí entre todos los que estamos, dos pecadores iguales. Cada uno ha cometido sus propias sinvergüenzadas y queremos echarle al otro la culpa y ocultar las nuestras. Es necesario desenmascararme, yo soy también uno de ellos y tengo que pedir perdón a Dios he ofendido a Dios y a la sociedad. Este llamamiento de Cristo: ¡la persona ante todo!
 
Qué hermoso el gesto de aquella mujer sintiéndose perdonada y comprendida: "nadie Señor, nadie me ha condenado. Pues yo tampoco, yo que podía dar la palabra verdaderamente condenatoria, no te condeno; pero cuidado, no vuelvas a pecar". ¡No vuelvas a pecar! Cuidémonos hermanos, si Dios nos ha perdonado tantas veces aprovechemos esa amistad del Señor que hemos recuperado y vivámosla con agradecimiento».
 
ORACIÓN
 
Hoy Señor te pedimos por intercesión de Mons. Romero, que nos hagas capaces de reconocer nuestros errores y pecados. De ser siempre críticos antes las situaciones, pero sin caer en el grave error de pensar que siempre son otros los que se equivocan o los que siempre comenten las peores equivocaciones. Danos la capacidad de saber corregirnos sabia y mutuamente, siempre que sea necesario. Concédenos el don de tu amistad y el de la amistad con los nuestros. Amén. 

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