20 abr. 2016

Levantar la mirada

 
A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. (Salmo 122,1) .
 
A ti levanto mis ojos. Sabias las palabras del salmista. Levantar los ojos, es lo que debemos hacer. Es decir, mirar hacia arriba. No centrar nuestra mirada en lo que simplemente palpamos, sino trascenderla. Ver cuanto vivimos con un nivel superior de mirada, con una mirada llena de fe, de esperanza.
 
Necesitamos siempre levantar los ojos, para no sucumbir ante el mal que se cierne sobre nosotros y ser capaces de luchar por el bien que puede venir contra toda esperanza. Levantar los ojos, para no ser presa de conformismos que nos limitan, sino de anhelos que nos impulsan a trascender nuestros propios límites. Levantar los ojos, para no quedarnos en el fracaso vivido y ser capaces apreciar los éxitos que podemos alcanzar. Levantar los ojos, para no estacionarnos en la palabra dañina, en el gesto amenazador, y ser capaces de avanzar por el camino del perdón y del amor. 
 
Debemos levantar la mirada, pues para poder llegar lejos y alto necesitamos primero ver hacia lo lejos y a lo más alto donde podemos llegar.  ¡Levanta los ojos de tu interior hacia Dios!. ¡No los bajes, no!. ¡Levántalos!, que si los bajas, terminarás anhelando no solo de abajo, sino también lo bajo. ¡Levanta, sí!¡Levanta los ojos hacia Dios!.
 
A ti que habitas en el cielo. Con la palabra "cielo" el autor sagrado nos habla, no de un sitio, no de un lugar físico, sino de una actitud y estado. Nos habla de una actitud, porque el ser humano está invitado a no mirar solo desde una perspectiva meramente histórica, material, circunstancial,  sino a ver más allá del acontecimiento histórico, más allá de lo circunstancial. Solo cuando el ser humano levanta la mirada hacia Aquel que habita en el cielo puede llegar a comprender que todo acontecimiento de la vida es también historia de salvación. Con la palabra "cielo" se nos habla, además, de un estado; porque Dios está arriba, pero no arriba en la estratósfera, sino en el nivel de la verdad, de la plenitud. Arriba, en el nivel del amor, que lo explica todo y fundamenta todo. Arriba, en el nivel del encuentro amoroso, donde no hay preguntas, solo respuestas.

 
 

2 comentarios:

  1. La mirada que más fuerza ejerce es aquella que sin decirte nada te lo muestra todo. Gracias.

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  2. Gracias. Hermosa frase la que me comparte. Bendiciones. Unidos en la oración.

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