3 oct. 2016

A propósito de la sencillez



«Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito» (Lucas 10, 21) 

Para Jesucristo la sencillez es sinónimo de apertura. La sencillez es apertura interior para ser capaces de ver lo que nuestros meros razonamientos no pueden ver; lo que nuestra abigarrada experiencia de vida nos impide captar; lo que nuestra sabiduría intelectual no logra entender. La sencillez de la que se nos habla es sabiduría del espíritu. 

Cuántas veces no nos ha pasado que nos encontramos con personas que quizá no tengan un conocimiento profundo sobre muchos temas académicos o sobre diversas y espectaculares experiencias; sin embargo, son personas que en su vida son capaces de ver más allá, de no quedarse solo en lo que sus ojos miran, o en lo que su razón piensa. Todo esto porque trascienden lo que les pasa. Son personas que tiene esa pequeñez de la que habla Jesús en el evangelio. Tal pequeñez les hace capaces de elevarse más sobre los que les acontece o no acontece. No tienen la pesadez de los razonamientos interminables que buscan siempre respuestas claras de todo desde una lógica humana. Desechando la lógica divina. 

De allí que la alabanza de Jesús al Padre tenga que ver con que la sabiduría más profunda del ser humano existe cuando hay humildad: Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Esto no significa en manera alguna un rechazo ni a la sabiduría ni a la inteligencia, sino más bien una confirmación que éstas sin la humildad del corazón, sin la sencillez, que es apertura del espíritu, más que ayudarnos nos complican, aprisionan y nos ponen un peso oneroso para vivir plenamente la única vida que tenemos. Pidamos que la sencillez, entendida como apertura y sabiduría del espíritu, crezca día en día en nosotros, para tener la capacidad de conocer lo que Dios quiere darnos a conocer. 

Que el gozo y la luz de Dios esté y brille en ti.

2 comentarios:

  1. Muchas veces no llegamos a comprender la grandiosidad que se encierra en un acto de sencillez, porque buscamos lo grande en lo complicado, buscamos la grandiosidad de las cosas en la dificultad de las mismas. Gracias.

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    1. Gracias por su comentario. Totalmente de acuerdo.Oremos y luchemos para que la complicación no anide en nuestro interior. Bendiciones.

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