8 oct. 2016

Una pregunta continua


«Un doctor de la ley le dijo a Jesús para tentarlo: “Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?» (Lucas 10, 25)

La pregunta del doctor de la ley aparece de entrada como irónica. Él es un conocedor de la ley, se supone que sabe muy bien qué es lo que debe hacer. Por eso el evangelista san Lucas detalla: Un doctor de la ley le dijo a Jesús para tentarlo: Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?

En la pregunta de este doctor de la ley hay una malsana curiosidad; se denota la ausencia de un sincero deseo de conocer la verdad, o, mejor dicho, de aceptarla. De allí que debemos tener presente que nuestra actitud ante lo que Dios nos pide en el día a día, no puede reducirse a un mero deseo de saber qué es lo que se nos solicita, sino a tener la buena voluntad de hacerlo. Ante lo que se ha de hacer no basta saberlo, es urgente y necesario hacerlo. 

Aunque cabe decir que la pregunta que hace el doctor de la ley no es mala en sí, es mala la actitud con que se pregunta: el afán de poner a prueba a Jesucristo. Con todo, la pregunta es más que interesante, es también continuamente necesaria en nuestra vida cristiana. Ese ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Ha de ser para nuestra vida una interrogante que cada día, en cada trabajo, en cada circunstancia, en cada situación vivida, debemos hacernos. Esto con el fin de llegar a aceptar y realizar eso que Dios nos invita a obrar. 

Ese ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Es siempre actual y continuo, pues es conveniente preguntar qué debo hacer en mi trabajo, en mi situación presente, en este día determinado, con esta persona concreta o con aquella otra con quien me encuentro. Porque todo momento, todo encuentro, toda situación forman parte de ese cúmulo de oportunidades que Dios nos concede vivir con el fin de que cada uno responda haciendo algo fructífero en vistas a la vida Eterna

Que el gozo y la luz de Dios esté y brille en ti.

2 comentarios:

  1. Gracias, muchas, gracias.

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  2. Gracias a su persona por su visita. Unidos en la oración y en la fe. Un saludo.

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